El Pais del Sol - LLegada a Cusco
Dejando la tierra estaba, empezando a subir aquella escalera metálica oxidada, que inducía cualquier clase de sensación menos seguridad, a aquel pequeño avión, que, por desgracia, era del mismo palo que su escalera. El sonido de las hélices lo llenaba todo, a la derecha, el sol amenazaba con zambullirse en el Pacifico, el viento soplaba con fuerza, y te traía ese aroma a combustible, contaminación y bollería industrial, tan típico de esta zona del monstruo entre las montañas que es la ciudad de Lima. Era el ultimo vuelo a la ciudad de Cusco, en el que solo volábamos 5 pasajeros, 2 azafatas y los pilotos.
Dentro del avión, una vez en el aire, y tras comprobar que el aspecto de este visto en la pista no engañaba lo mas mínimo sobre como iba a ser el viaje, cada uno de los ahí presentes, buscaba la forma de evadirse del ruido insoportable que creaban las hélices dentro de ese pequeño habitáculo de confortable y frio metal. Yo, por mi parte, estaba embobado con el paisaje que se extendia debajo nuestra. La ciudad de Lima iba quedando atrás, extenciendose desde el todopoderoso Océano Pacifico, aparecia como un enorme manto grisaceo, para dejar paso a las bastas montañas de los Andes, casi sin vegetación, yermas, que ocuparian gran parte del espectáculo visual del viaje.
Mi madre, sentada delante mia, pidio un vaso de Whisky, y convesaba animadamente con una agradable señora, ya entrada en años, que se sentaba a su lado y habiamos conocido en la Terminal del aeropuerto unos momentos antes, que, para no ser menos, pide un Vozka, a pelo, sin nada, caliente, ante la asombrosa mirada de la azafata da el primer sorbo, y como era de esperar, lo escupe, y tras meditarlo unos segundos…”mire… perdon… me podria por favor poner un mate mejor?...”
Los otros dos ocupantes eran un joven matrimonio estadounidense, que discutian animadamente si era de educación o no el ponerse a despotricar sobre las condiciones del avion…..etc.
Las dos azafatas, sentadas, charlaban sobre la situación general del Peru en esos dias, que por cierto no era nada aburrida. El presidente Fujimori estaba recluido en su palacio de Lima, mientras su consejero, el agradable señor Montesinos, se encontraba de viaje de exilio, decian que por Panama, acusado de las tipicas cosas como malvesacion, chantaje, extorsion… y no solo eso, sino que videos sobre los chantajes y demas aparecian constantemente en las televisiones, no fuera a ser que alguien quedase poco informado del asunto. Un caliente pais en una caliente situación.
El viaje, transcurre sin mayores problemas, salvo algun momento en el que el viento, falto de autoestima, quiere dejar patente que, el, si quiere, podria zarandear ese avioncito a placer. Efectivamente, podia.
Cuando al sol ya definitivamente le iba llegando la hora de acostarse, bañanda de ese dorado caracteristico de un atardecer despejado y puro, aparece, como una llanura salida de la nada en medio de los Andes, la ciudad de Cusco. Mitad inca, mitad española se extendia dando un aspecto de ciudad de antaño, no de este siglo, ni del anterior, ni tampoco del anterior. Esa ciudad de tonos marrones albergaba secretos, y una magia especial que iriamos descubriendo los dias posteriores……….Continuara.

